Espiritualidad
Hoy no tengo ganas de escribir, quisiera dejar esta página en blanco y posponer cualquier acto físico para profundizar así en el significado de la espiritualidad en la vida. Que cada quién escriba lo que quiera o haga un dibujo y exprese en palabras o en trazos todo eso que generalmente no se dice
porque no hay tiempo por no encontrar el momento preciso
o la manera adecuada… Quisiera poder reflejar con la ausencia de palabras lo que significa esa sensación de que a medida que nos vamos deshaciendo de cosas más nos completamos por dentro, esa emoción parecida a la de tener a alguien muy querido entre los brazos, esa excitación propia de un reencuentro largamente esperado, algo como el tronco y las ramas que sostienen las hojas para que no se las lleve el viento, algo como lo que nos hacía pintar caras sonrientes y felices cuando niños.
El espíritu fue una página en blanco antes de convertirse en el verdadero enlace con la realidad, antes de transformarse en la llave para descifrar el secreto inmortal que nos reúne en este plano mientras parado a nuestras espaldas como un sol está Dios, el destino, el universo o lo que haya en ese infinito que ni las frases ni los esbozos alcanzan a retratar.
Hoy no tengo ganas de escribir, que esta página inerte sin nada encima sea un espejo donde mirarse, que su traslucidez sea un intento por describir ese éxtasis que ocasionalmente nos acaricia el alma. Mejor es dejar que el silencio hable, que la falta intencional de lenguaje indique que hoy un ser humano como cualquier otro puso sus ojos con amor sobre esta página y la dejó figurativamente abierta como una gran constelación, para que en su vacío se de una chispa divina que la insufle de vida y se manifieste todo aquello que no puede ser expresado.